Estreno: Crímenes Ocultos

Tom Hardy se reencuentra con Gary Oldman y Noomi Rapace en “Crímenes Ocultos”, adaptación de la novela de Tom Rob Smith y que cuenta la ardua tarea de atrapar a un asesino en serie en la Unión Soviética, en medio de la paranoia estalinista. En parte thriller policial, e inspirado en crímenes reales, intenta además retratar las el horror y las de una nación atormentada.

Leo (Tom Hardy) Y Raisa (Noomi Rapace)
Leo (Tom Hardy) Y Raisa (Noomi Rapace)

Leo (Tom Hardy) es un exitoso y obediente oficial, huérfano de guerra, que termina degradado en el constante juego de acusaciones sobre espías y traidores. El asesinato del hijo de su mejor amigo, incidente que decidió obviar, lo persigue hasta su nueva vida y se convierte en su gran motivación una vez que descubre que se trata de uno entre muchos niños cuyas muertes han sido archivadas como accidentales. Su otra gran motivación es su esposa Raisa (Noomi Rapace), con quien logra reencontrarse gracias a la investigación. Ambos emprenden una cruzada contra un monstruo sobre el que nadie quiere hablar, y que como descubriremos, atenta contra los niños como un impulso inconsciente por destruir el futuro de una sociedad cruel, condenada por el yugo de su líder.

Gary Oldman como el general Nesterov
Gary Oldman como el general Nesterov

Con un look que exacerba la constante tensión entre sus protagonistas, quienes por razones políticas parecen nunca poder sincerarse del todo los unos con los otros, la película nos recuerda que no es necesario recurrir a las ficciones distópicas para imaginar nuestra propia atrocidad. Un intento por reflexionar no tanto sobre la naturaleza de lo monstruoso -o mejor dicho, su condición sobrenatural- sino sobre lo monstruoso del contexto que la concibe, pero que carece del ingenio de Fincher para contar las distintas aristas de aquellas mentes que queremos creer anormales. A la aterradora presencia física de los militares, que incluye también al propio Leo, se contrapone la vulnerabilidad de todos los civiles, entre ellos Raisa (quien eventualmente le confiesa a su esposo la desoladora razón que tuvo para casarse con él) y nuestro villano; un vampiro, cuyo comportamiento simboliza la condición vampírica de un régimen que somete cuerpos y castiga el individualismo. Aunque como bien sabemos hoy, un régimen que no dista tanto del nuestro que nos somete bajo una promesa de libertad individual que sólo puede ser realizada a través del consumo.

Una película intensa e interesante pero que lamentablemente no logra equilibrar los géneros entre los que transita, rozando temas tan relevantes como la violencia simbólica y material hacia la mujer, y los abusos de poder pero sin comprometerse demasiado con ninguno. Un estreno que nos recuerda parte de un pasado del que pensamos cada vez menos.