Hablemos del Nuevo Dorama de Death Note

Como bien profetizó South Park hace un par de años, quizá sea tiempo de generar medidas para proteger a las obras originales de sus autores y de las ambiciones desalmadas de una industria enceguecida por las necesidades comerciales. Death Note es una de las más recientes víctimas del virus del remakes, la historia original de Tsugumi Ôba, que sobrevivió con relativa dignidad su adaptación a películas live-action en el pasado, vuelve a cobrar vida -a duras penas- en el nuevo dorama disponible a través de Crunchyroll, con estreno todos los miércoles.

Misa (Hinako Sano) saludando a sus fans.
Misa (Hinako Sano) saludando a sus fans.

Y como era de esperar, sufre por las nuevas condiciones de un formato bastante convencional, en una adaptación que corrompe la ambición abyecta de Kira convirtiéndolo en una oveja que reacciona, en vez de una bestia que actúa, desintegrando la provocadora crítica contenida en su versión original. Con tres episodios ya emitidos, el panorama es bastante desalentador:

Lo que cambió

Raito (Masataka Kubota) es un estudiante común, trabajador part time y fan de Misa. Profanación imperdonable dirán algunos, pero más allá de la resistencia al cambio de todo fan, el gran problema es que toda la naturaleza del personaje cambia y por tanto, también deberían hacerlo sus acciones. Primero, la Death Note funcionaba como catalizador del complejo de superioridad de Yagami, derivado de su genio, que le permitió actuar con todo el pragmatismo despiadado necesario para limpiar al mundo. Su excesiva inteligencia lo mantuvo alejado de sus pares desde el comienzo, facilitando la instrumentalización y fortaleciendo su conexión con L, el único capaz de enfrentarlo y entretenerlo. Kira es la justicia en un mundo en que la policía y las instituciones son incapaces, un creador de mundos, un Dios.

Not a cool Kira, a regular Kira (Masataka Kubota)
Not a cool Kira, a regular Kira (Masataka Kubota)

En el dorama se trata de un adolescente común, con un saludable grupo de amigos con quienes comparte gustos similares, que es capaz no sólo de tener iguales sino de incluso admirar a alguien como Misa. Se trata de un joven bien adaptado que decide usar la Death Note porque desconfía del trabajo policial, pero no por desprecio intelectual sino por rencor, por cómo ha absorbido a su apático padre. El problema es aquí que Yagami es emocional y capaz de sentir empatía, quiere mantener a salvo a sus cercanos y por eso decide ejercer el poder de matar. Y entonces la competitividad de él contra L, una muy similar a la de Sherlock y Moriarty en la adaptación de Moffat, ya no es una partida de ajedrez con peones de carne y hueso, ni una antojadiza guerra de titanes que resulta en decenas de muertes, sino un enfrentamiento necesario entre dos modos de entender la justicia, pero que descansan en la misma intención de hacer el bien.

L (Kento Yamazaki) es un investigador caprichoso y soberbio. Al genio excéntrico, contorsionista, insomne y adicto al azúcar que todos reconocemos como Eru, se le opone un encantador y super seguro de sí mismo detective, con el hábito de cambiarse la camisa frente a cámara. Fuera queda esa precoz obsesión con cazar criminales y ejercer justicia, en cambio tenemos acomodado cuasi-zorrón que decidió bendecir a la policía con su ayuda. Lo que por supuesto hace temer el futuro de su enfrentamiento con Kira y la tensión que puedan generar sus jugadas.

L (Kento Yamazaki) usando zapatos.
L (Kento Yamazaki) usando zapatos.

Mello es una personalidad disociada de Near. Sí, una suerte de Tyler Durden del combate contra el crimen pero materializado en una marioneta. I can not even.

El carácter de Misa es más taciturno y cuidadoso. En el dorama ya salvó a un torpe Kira de una muerte segura y en realidad esto es una mejora, ya no se trata de esa locuaz -y a veces insoportable- idol, es menos infantil y parece ser más precavida que su original, lo que puede afectar directamente el papel que juegue como colaboradora de Yagami, y su relación con Rem.

Lo que está pendiente

La promesa para el siguiente episodio es el encuentro formal entre Eru y Raito, además del plan de Misa para acercarse a Yagami. El presupuesto necesario para retratar con rigurosidad todos los hitos del manga desafía cualquier producción de este tipo, así que es de esperar que existan alternativas a las situaciones más adrenalínicas, lo que por sí solo no debería significar menos suspenso. Aunque dados los cambios en las personalidades de nuestros protagonistas, lo verdaderamente problemático es el cómo cambiarán sus destinos, ¿será este Kira capaz de manipular a los dioses de la muerte a su antojo y conducir al asesinato de L?

Yagami es interrogado por su tierno padre.
Yagami es interrogado por su tierno padre.

Lo segundo es qué tan suavizada será esta versión. Más allá de las censuras evidentes que ya se muestran, las muertes en off y la nula visualización de la sangre que eran de esperarse dado el formato, la pregunta es hasta qué punto se endulzará el actuar de Kira, y luego de Misa como el 2do Kira, el que tanto decaerá esa premisa de cómo cada movimiento podía ser el último. Recordemos esa épica secuencia en que Yagami disfraza una mini TV dentro de un paquete de snacks, toda la tensión dramática construida alrededor de un adolescente comiendo papitas. En Death Note todo se sentía épico, de vida o muerte, pero en lo que va del dorama, y a pesar de tener sus momentos, las acciones erráticas de Yagami, y la personalidad irrisoria de L nos hacen temer lo peor.