Estreno: Exorcismo en el Vaticano

La brecha digital continúa encogiéndose en la nueva película de Mark Neveldine, Exorcismo en la Vaticano (título original, The Vatican Tapes) nos cuenta cómo intervienen los medios digitales y las nuevas tecnologías en una de las prácticas más antiguas y controversiales de la iglesia. Un estreno que mezcla ciertos hitos de los clásicos del género, con una visualidad sobrecargada que pretende por sí misma inducir terror.

Olivia Dudley como Ángela
Olivia Dudley como Ángela

El extraño comportamiento de Angela (Olivia Dudley) hace sospechar al padre Lozano (Michael Peña, a quien también podemos ver en AntMan) que se trata de algo más que una enfermedad. Luego de una serie de inexplicables muertes, y ante el horror del padre y del novio, Lozano decide que es tiempo de contactar a la artillería pesada en el Vaticano, y después de examinar cuidadosamente el caso, el Cardenal Bruun (Peter Andersson) decide viajar para aclarar frente a qué clase de mal se enfrentan.

Michael Peña como el Padre Lozano y dougray Scott (Hemlock Grove) como el padre de Ángela.
Michael Peña como el Padre Lozano y dougray Scott (Hemlock Grove) como el padre de Ángela.

Un relato bastante convencional que podría haber resultado aterrador de no ser por estar empapado del estilo de Neveldine (a quien recordarán por peculiares cintas como Crank y Gamer), quien nuevamente se deja llevar por las posibilidades formales abandonando la verosimilitud de la historia, y descuidando las interpretaciones de sus protagonistas. En cambio, tenemos una suerte de división tipo X-files con sede en el vaticano, que gracias a un equipamiento digno de S.H.I.E.L.D. es capaz de detectar amenazas al bien común y monitorear la avanzada del fin de los tiempos, que logra intervenir la gran amenaza que representa Ángela gracias al diligente registro audiovisual de su caso.

Constante  monitereo a Ángela.
Constante monitereo a Ángela.

La mezcla entre nuestras cambiantes tecnologías con las costumbres y creencias de una institución tan antigua, es una promesa interesante, pero lamentablemente desaprovechada al sobreexplotar recursos como las cámaras de vigilancia y registros “de archivo”, tan utilizados en otras exitosas franquicias como Paranormal Activity, sin tampoco ser capaz de innovar o comprometernos demasiado con los protagonistas de la historia, y su drama. Lo más aterror al final es comprender si el constante uso del recurso es un intento por mantenerse al día con el género o una preocupación real por el panoptismo foucaultiano, y la sociedad de control. Sin embargo, para aquellos que disfrutan de las experimentaciones estéticas de Neveldine y del género de terror religioso, es una experiencia recomendable.