Dragon Ball Super: Saiyajines Ordinarios, Responsabilidades Extraordinarias


Dragon Ball Super: Saiyajines Ordinarios, Responsabilidades Extraordinarias

En cierto modo, reencontrarse con Gokú animado en una nueva serie es un poco como volver a ver a tu ex mejor amigo, ese con el que salías a jugar al pasaje (en tiempos en que todavía se hacía tal cosa) antes de tomar leche con chocolate viendo animé en CHV, un amigo con el que creciste y que te recuerda una parte de tu vida que nunca dejaste ir del todo. Pero como todo re-encuentro, este estreno estuvo marcado por la asimilación de los cambios, una parte de nosotros siempre atesora más la permanencia de los recuerdos que los recuerdos en sí, pero afortunadamente, aún hay mucho del antiguo imaginario de Toriyama en la nueva saga.

Piccolo vigila a Gohan desde los cielos ;u;
Piccolo vigila a Gohan desde los cielos ;u;

Superado -en parte- ese entusiasmo nostálgico por el regreso de Dragon Ball, por fin puedo comentar la reconciliación entre mis expectativas y el estreno, que con dos capítulos ya emitidos, se ha concentrado más en la cotidianidad que en la eventual amenaza que representan Beerus y el rumoreado Champa. Super comienza inmediatamente después del final de DBZ, a pocos meses de la muerte de Buu y la reconstrucción de la tierra, evento que fue borrado de las mentes de todos. Y al contrario de la premisa de Heroes, Super se ha concentrado en mostrar a nuestros saiyajines de habilidades extraordinarias en las tareas que más trabajo les significan; las más mundanas. 

Vegeta en vacaciones :'D
Vegeta en vacaciones :’D

 

El primer episodio dedicado a Gokú, quien en tiempos de paz no puede eludir su condición de obrero, conservando las diferencias de clase que tanto reclama Vegeta, y debe ayudar con el trabajo de la tierra y la economía doméstica. Trabajo que logra eludir con gracia, primero aceptando el relevo de Goten, y luego recibiendo una cuantiosa -y justa- suma que le fue dada a Satan por haber salvado a la Tierra de la amenaza de Majin Buu. Por otro lado, mientras Gokú logra liberarse de sus responsabilidades materiales para ir a entrenar con Kaiosama, Vegeta cumple su labor de hombre de familia y acompaña a Bulma y a Trunks en una salida al mall, probando una vez más que si bien no ha podido derrotar a Kakaroto en combate, sí lo supera con creces en su labor de padre.

NO AL TRABAJO INFANTIL
NO AL TRABAJO INFANTIL

En medio de la suspensión de sus entrenamientos ocurre el despertar de Beerus quien haciendo gala de su condición de deidad, destruye un planeta y medio en sólo dos episodios, pero se calma luego de un sueño premonitorio que le anuncia la llegada del Dios Super Saiyajin, un guerrero ejemplar que promete múltiples distracciones. También tenemos la posibilidad de ver un poco más de las aventuras de Goten y Trunks, que ocurren ante la nula supervisión adulta; las de Satan y Majin Buu; y el eventual matrimonio de Gohan, que deja en claro su retirada del campo de batalla.

Una de las cosas más interesantes está en el cómo resolvieron las formalidades de la animación, logrando conciliar el trazo característico y que nos permite aceptar a todos que estamos frente a la franquicia DB, con las mejorías técnicas que esperemos nos permitan disfrutar aún más de las secuencias de lucha. Mejoras que se sienten más naturales que las de Sailor Moon Crystal, por ejemplo, y que nos permiten disfrutar aún más los flashbacks de DBZ. Hasta aquí Super ha sabido conservar el humor, entregándonos un poco más de esas situaciones en las que no siempre podemos ver a sus protagonistas, haciendo tributos necesarios a DBZ y a los fans. Lo único que tiene en deuda es anunciar con propiedad al futuro enemigo de la saga.