Estreno: El Secreto de Adaline

La eterna juventud puede ser una maldición cuando se vive en soledad, y ese es el peso con el que debe cargar Adeline (Blake Lively), quien sobrevive a un extraño accidente automovilístico con una gran secuela; ya no puede envejecer. Con la actitud y el estilo de una diva del cine clásico, y una narración tipo cuento de hadas, El Secreto de Adaline coquetea con dos de los hitos más importantes del cine romántico.

 Adeline (Blake Lively) celebrando con las tropas.
Adeline (Blake Lively) celebrando con las tropas.

Nacida a principios del siglo XX, Adaline vivió el glamour de la edad de oro y los estragos de la postguerra, el desarrollo de las tecnologías electrónicas y digitales, de la medicina, y de la moda. Una mujer que ha aprehendido la historia por propia experiencia, pero que no puede sacar máximo provecho de sus conocimientos por estar obligada a cambiar de identidad constantemente para no levantar sospechas por su condición (que permanece sin explicación científica). Habiendo sobrevivido a demasiadas de sus mascotas y con su única hija pensando en el retiro, Adaline conoce a Ellis (Michiel Huisman) y se enfrenta a la posibilidad de dejar de escapar, decisión catalizada por su encuentro con Will (Harrison Ford), uno de sus antiguos amores perdidos y quien la ayuda a poner todo en perspectiva.

Una película que logra sostener su premisa durante la primera mitad, a pesar de la extraña mezcla entre fantasía y drama, pero que pierde forma a medida que se aproxima su desenlace, dejándose atrapar por lo predecible y contradiciendo en parte las fortalezas de su protagonista. Conjugando la narración en off, los flashbacks, la fuerte presencia de Lively, y la fuerza de un cast de peso (que incluye además a Ellen Burstyn y Kathy Baker), logra despertarnos empatía con su dolor, porque un siglo de vida no significa sólo un siglo para aprender, para vivir, sino también, cien años de pérdidas.

Ellen Burstyn interpreta a Fleming, la hija de Adaline
Ellen Burstyn interpreta a Fleming, la hija de Adaline

Con actuaciones ideales, especialmente la nostálgica intromisión de Harrison Ford -antiguo amor y científico soñador-, la película logra reflexionar sobre las marcas que vamos dejando en otras vidas, más allá del romance. Un estreno estratégico, que calza perfecto con la celebración del día de la madre.