El Apocalipsis: Nicolas Cage nos Hace Desear el Fin del Mundo


El Apocalipsis: Nicolas Cage nos Hace Desear el Fin del Mundo

En su muy vasta y diversa carrera, Nic Cage nos ha sorprendido en más de una oportunidad, obligándonos a cuestionar nuestras creencias más arraigadas. Después de The Wicker Man, muchos temblamos de temor frente al futuro de los remakes y creímos no volvería a pasar, hasta hoy. El señor Cage, vuelve a golpearnos con una película en la que debe enfrentar -literalmente- las vicisitudes previas al apocalipsis bíblico.

Si quieres experimentar algo distinto, te invitamos a ver nuestro video comentario a esta película.

 

Sí, “El Apocalipsis” (cuyo título original es Left Behind, basado en las novelas del mismo nombre) retrata “El Rapto”, episodio en que Dios rescata a su pueblo de la Tierra para evitarles el sufrimiento del fin de los tiempos. Y en medio de la indiferencia divina se queda el buen Nic Cage, que justo antes del arrebatamiento decidió serle infiel a su querida y devota esposa, razón por la que él y su recalcitrantemente atea hija mayor son dejados atrás.

La película se divide en dos grandes momentos, una muy larga introducción en la que nos queda perfectamente claro quiénes no serán favorecidos con el perdón eterno: el esposo infiel, la universitaria escéptica que pelea con señoras cristianas en los aeropuertos, el periodista investigador, los drogadictos, los apostadores, los musulmanes, los empresarios y los asiáticos obsesionados con la vida extraterreste (porque Dios creó al hombre, la mujer y los animalitos nada más). Durante la aún más larga segunda parte, los que fueron “dejados atrás” comprenden su castigo y se arrepienten obedientemente de sus pecados aunque ya sea muy tarde. Todo mientras Nic intenta aterrizar el avión que pilotea y salvar la vida de los cientos de condenados a la Gran Tribulación, que lleva como pasajeros. 

Esposo que corrió a los brazos de otra mujer cuando su esposa decidió dedicarse a Dios.
Esposo que corrió a los brazos de otra mujer cuando su esposa decidió dedicarse a Dios.

Y como al parecer el ateísmo o la fe “equivocada” son sinónimos de incapacidad intelectual, Vic Armstrong se asegura de hacer evidentes hasta el hastío, cada uno de sus enunciados. Con una musicalización que parece sacada de una película noventera para el cable, diálogos e interpretaciones tan rudimentarias que parecen ser responsabilidad de un Tobias Funke, y una propuesta visual con el mismo grado de mérito que el de una teleserie de poca monta, “El Apocalipsis” es de esas películas que te hacen desear la extinción de la raza humana.

Pero su problema no es la naturaleza de su relato, sino la prepotencia con la que es narrado. Tan excesivamente gráfica que no sólo reduce a los detractores e incrédulos a meras ovejas perdidas que necesitan adoctrinamiento, sino que priva a los creyentes del denso debate que suscitan los asuntos de la fe, como bien demostraría siglos atrás la filosofía de Santo Tomás. Una lástima que le toque compartir cartelera con Exodus.