Marco Polo: Primera Temporada

Una de las más grandes producciones televisivas a cargo de Netflix, y que sugiere la prosperidad del servicio de streaming, Marco Polo es un proyecto ambicioso que no decepciona. Entregando una visualidad atractiva y una narrativa atrapante, cuenta los días de un joven Marco (Lorenzo Richelmy), sirviente en la corte del gran Kublai Khan (Benedict Wong), quien intenta conquistar la ciudad amurallada como preludio a la expansión de su dominio por toda China.

Marco (Lorenzo Richelmy) y su padre antes de dejar Florencia.
Marco (Lorenzo Richelmy) y su padre antes de dejar Florencia.

Compuesta por 10 episodios, todos disponibles en Netflix desde el pasado 12 de Diciembre, esta primera temporada se centra en el extravío. El extravío de Marco, intercambiado por su propio padre a cambio del permiso del gran Khan para recorrer la ruta de la seda; el extravío del propio Khan y los numerosos sacrificios que implica el poder; la desorientación de Jingim (Remy Hii), príncipe y futuro Khan, incapaz de equilibrar su herencia mongola con su educación china; de Kokachin “la princesa azul” (Zhu Zhu), prisionera del Khan a quien le fue perdonada la vida sólo por su sangre noble; y de Sidao (Chin Han), principal opositor de Kublai, un hombre que trepó desde la miseria más abismal hasta la cancillería de la dinastía Song en la ciudad amurallada, perfecto exponente del kung fu de la mantis religiosa, estilo históricamente situado durante el reinado de la dinastía Song en el norte de China.

El avasallador poder bélico de Kublai encuentra resistencia con los Song y su muralla, la misma que frenó a su antepasado el gran Gengis. Pero es la astucia de Sidao la que lo obliga a debatirse entre tensiones políticas que no son su fuerte, en medio de las cuales encuentra particularmente útiles las ideas de Marco y su cosmovisión europea. Y a pesar que es la intriga propia de las relaciones de poder en los altos mandos la que rige el ritmo y determina el desarrollo de la temporada, es la atención a los detalles una de las virtudes más rescatables de la serie.

Sidao (Chin Han), canciller de la dinastía Song.
Sidao (Chin Han), canciller de la dinastía Song.

La corte de Kublai está abierta a todos los credos siempre y cuando éstos reconozcan la supremacía soberana del gran Khan, lo que nos permite observar las contradicciones de la fe expuesta, comparada, pero no queda clara aún la postura de sus realizadores respecto a la formación cristiana de Marco, que más allá del horror frente a la brutalidad de la guerra, se ha mantenido silente. Una de las comparaciones permanentes no obstante, es el choque entre la vida mongola y la china, representadas por los hermanos y primos del Khan -entre ellos la jamás vencida princesa Khutulun (Claudia Kim), y la ostentosidad de la dinastía Song; la fuerza y la técnica.

Richelmy protagoniza correctamente, aunque a veces pierde presencia frente de Kublai, a Hundred Eyes (Tom Wu) y a Sidao quien, junto a Joan Chen como la emperatriz Chabi, ostentan las mejores actuaciones de la temporada. Aunque la relación paternal del Khan y Marco, versus la orfandad de Sidao, son los hilos que mueven esta primera entrega, en desmedro, por ejemplo, de la exploración de personajes femeninos más atractivos que Kokachi. Chabi, Khutulun y Mei Ling (Olivia Cheng) sin duda merecen un seguimiento más cercano, y el final de temporada así lo sugiere.

Mei Ling (Olivia Cheng) es uno de los personajes más interesantes de la temporada.
Mei Ling (Olivia Cheng) es uno de los personajes más interesantes de la temporada.

En cuestiones más formales, sin duda la riqueza visual destaca entre todas, no tanto por la espectacularidad de los escenarios como por la composición de los cuadros y el tratamiento de la luz, especialmente expresivo y cambiando en lo que respecta a Kublai. A pesar que un presupuesto más abultado nos hubiese permitido ver más de la guerra, el enfrentamiento final frente a la ciudad amurallada está a la par con lo que hemos visto en tv hasta el momento ( pensando en GOT), la estilización y presencia de las artes marciales es un valor agregado que nos permite disfrutar de la superioridad de una buena técnica, especialmente los enfrentamientos de Sidao con Hundred Eyes.

Si bien el final de temporada resultó catárquico para Marco Polo y para Kublai, varios son los hitos que merecen mayor desarrollo. Personalmente (aquí comienzan los spoilers), el romance entre su protagonista y la princesa azul me pareció forzado y poco relevante, la relación maestro-discípulo se escamotea levemente del lugar común, a pesar del contexto histórico creo pierde de vista la posibilidad de entregarnos personajes femeninos menos víctimas de las penurias del género, y un personaje con tantos matices como Sidao merecía de un abordaje más profundo y extenso. Pequeños ajustes que creo necesarios para afianzar la alta calidad de la serie, que ya se convirtió en uno de mis estrenos favoritos del año.

A continuación un especial con lo mejor de las artes marciales en Marco Polo.