Especial: Óperas Primas Parte I

Spielberg lo dijo: Hacer una buena película es muy difícil – hacer una obra maestra es prácticamente imposible. Este puñado de realizadores decidió tomar ese axioma y usarlo para limpiar sus traseros cómodamente – dejando salir, en su primer intento, cintas que van desde la grandeza hasta la codiciada platea máxima de los clásicos del cine. Comenzamos este especial con 5 inolvidables.

10. Thirteen (2003, dir. Catherine Hardwicke)

Por Camila

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Probablemente pocos de ustedes reconozcan a Catherine Hardwicke de nombre, y quizá muchos saltarán al siguiente punto al enterarse que fue responsable por la dirección de la primera entrega de Crepúsculo. Pero obviando este pequeño gran detalle, lo cierto es que su carrera como realizadora comenzó con Thirteen, una película que dista bastante de aquella otra pesadilla vampirezca que no continuaremos nombrando por temor a invocarla.

Thirteen es un drama adolescente que retrata lo duro y crudo que resulta el paso de la pubertad a la adolescencia para Tracy una chica de clase baja que sumergida en una dinámica tormentosa con su madre, y que encuentra un escape en las drogas, el sexo, la autoflagelación y las fiestas (en muchos aspectos similar a Fish Tank,  película inglesa que ostenta a un perturbadoramente certero Michael Fassbender). La cinta cuenta con una dirección de fotografía que acompaña a la protagonista durante todo su viaje psicológico, y junto a esto, la utilización de la cámara en mano y ciertas escenas poco pulcras construyen lentamente una atmósfera hostil y triste que hacen que valga la pena echar una mirada a esta ópera prima.

9. Bad Taste (1987, dir. Peter Jackson)

Por Geraldy

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Quizá alguno de ustedes se haya preguntado alguna vez, qué hacia el señor Jackson antes de dedicarse a de tomar tecito con Sir Ian Mckellen y Cate Blanchett en celebración por las decenas de estatuillas que recibió del gran jurado de la Academia gracias a la trilogía  LOTR. Bueno, por allá por los 80s, en una fría provincia neozelandesa -mucho antes de convertirse en escenario de fondo para Hobbiton y ser sede para un lucrativo emprendimiento turístico- un joven y entusiasta Peter Jackson producía, escribía, dirigía, editaba, realizaba los efectos especiales y parte del maquillaje de su primera película: Bad Taste (Mal Gusto).

Una película que conjuga todo aquello que una ópera prima, y obra maestra del cine b gore, debe poseer. Con un presupuesto más irrisorio que la propia película, el señor Jackson hace gala de lo que el corazón ñoño puede producir, dando clases de eso que en nuestras generaciones se conocería más tarde como «atacazo artístico» (después que el espíritu artesanal fuese absorbido por la industria Disney, usurera de nuestras infancias).  Narra la historia de un grupo de vecinos que deben hacer frente a una raza alienígena que intenta gobernar el planeta para convertirnos en comida y ampliar su cadena de restoranes de comida rápida interplanetaria, y como bien ilustra el fotograma, se trata de una joya del gore y los descuartizamientos. De más está decir que se trata de una de mis películas favoritas de todos los tiempos.

8. District 9 (2009, dir. Neill Blomkamp)

Por Iván

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El año 2010 vio la histórica nominación de dos cintas de ciencia ficción en la categoría de Mejor Película en los Oscar; y aunque Avatar se haya llevado todo el reconocimiento (porque es James Cameron, y porque fuck Avatar), mi corazón siempre se quedará con la ópera prima de Neill Blomkamp. Patrocinado por Peter Jackson (santo patrono de las causas imposibles en el séptimo arte), quien le facilitó 30 millones de dólares para “hacer lo que quisiera”, Blomkamp adaptó su cortometraje del 2006 Alive in Joburg, convirtiéndolo en una desgarradora metáfora del apartheid donde una raza de alienígenas es forzada a vivir en condiciones paupérrimas por el gobierno sudafricano.

District 9 es todo lo que Avatar no logró ser, aun teniendo la décima parte de su presupuesto: es emocionalmente resonante, genuina, políticamente relevante sin ser melosa ni pedagógica, y en conjunto, simplemente una película de mayor impacto. El siguiente esfuerzo de Blomkamp, Elysium, fue recibido con menor entusiasmo, pero aún así, no disminuye el efecto corrosivo de lo que fue su éxito primigenio.

7. Pee Wee´s Big Adventure (1985, dir. Tim Burton)

Por Camila

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Entre los fans de Tim Burton, estamos quienes conocemos y amamos sus primeros trabajos: Vincent (1982) y Frankenweenie (1984), y creemos reflejan excelentemente lo que es su estilo y visión. Sin embargo, Pee Wee´s Big Adventure, su primer largometraje y debut como director, sienta para mí, lo que será una declaración artística y de estilo única, condensando a mi criterio, todo lo que lo define como realizador, en especial, la inocencia retorcida por la locura que lleva a sus personajes a enfrentarse a escenarios escalofriantes y aterradores.

Una película que reúne la preocupación por los escenarios, ambientación, la representación de los personajes; así como una historia que si bien a simple vista parece infantil, si se presta real atención a la dirección de Burton uno logra extraer lo terrorífico de la historia. Mezclando distintas técnicas como animación stop motion de muñecos de cera, animación clásica de dibujo, escenarios terroríficos con escenas que rozan en la locura, un guión que presenta un personaje que amamos pero al que inmediatamente empezamos a temer, y un humor irreverente, exhiben sin lugar a duda todo su estilo y talento.

6. Dark Star (1974, John Carpenter)

Por Geraldy

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«Talk to the bomb. You have to talk to it, Doolittle. Teach it PHENOMENOLOGY».

Carpenter es de esos directores que se extrañan, especialmente mientras nos revolcamos en nuestra decadencia adornada con miles de remakes de mierda y «ciencia ficción» (comillas elevadas a la potencia) en la que los mayores conflictos son los dramas amorosos adolescentes. Y mientras sucumbimos a nuestra incapacidad de reflexionar sobre nuestro propio contexto, uno de los pocos escapes es revivir la filmografía de Carpenter, quien en pleno hype por los viajes interplanetarios construye esta cuasi comedia negra que explora la desilusión de un futuro en en que los astronautas pasaron de ser héroes y aventureros a meros empleados públicos con un oficio un poco más riesgoso que el de cualquier secretaría.

Así, después de años en la Dark Star su tripulación, encargada de eliminar planetas inestables y prevenir un posible colapso con el nuestro, combaten a duras penas la locura. Pero el drama final es desatado luego que su segundo oficial a cargo fallase en persuadir a una de las bombas -sí, las bombas poseen una cierta consciencia- de desactivarse, todo al confundir a Husserl con Descartes, las Meditaciones Cartesianas con las Meditaciones Metafísicas. Desencadenando el colapso de su proyecto pero entregándonos uno de los diálogos más bellos y relevantes de la historia del cine. Además de ser la película que puso a O´Bannon en el camino de Jodorosky, alianza gracias a la cual conoció a Giger e hizo posible Alien.