El Hobbit: La Batalla de los Cinco Ejércitos

A una semana de su estreno en las salas de cine, el Hobbit: La Batalla de los Cinco Ejércitos llega con toda la acción que le hizo falta a sus predecesoras. A  diferencia de Una Aventura Inesperada y La Desolación de Smaug, La Batalla… comienza y termina con acción. Peter Jackson -quien nos tortura entretiene en esta adaptación libre de 9 horas de un libro de 300 páginas-, nos golpea a la cara entregándonos toda las batallas y secuencias de peleas posibles, tanto que termina volviéndose repetitivo; Esta tercera película se encarga de liberar el climax de golpe, partiendo con el cierre de la historia de Smaug (corazones para él <3) en los primeros minutos de la película, para luego llevarnos de lleno a la guarida de Thorin y su locura.

Bilbo, Martin Freeman
Bilbo (Martin Freeman)

Cabe destacar la gran interpretación de Richard Armitage como Thorin, el rey enano, en su lucha interna por recuperarse a sí mismo y quien, junto a Martin Freeman, logran conmover gracias al desarrollo de sus personajes. En esta ocasión Bilbo está más allá del hobbit de gran corazón, para deleitar como  “un ladrón” profesional, estableciendo por primera vez su avaricia pues hasta el momento solo había hecho uso del anillo para salvar su vida ante la amenaza de Smaug, pero aquí vemos como hace uso del anillo en varias oportunidades para terminar haciendo honor a su lugar como ladrón.

Smaug
Smaug

Sin lugar a duda, una mega producción que promete muchas, muchas, muchas horas de entretención, pero que no logra el tono ni la relevancia de El Señor de los Anillos, y cuyos puntos altos son las novedades técnicas y la gran actuación de Martín Freeman. Por último, pero no menos importante; dado el tono juguetón y humorístico de su protagonista, podemos decir que la trilogía de El Hobbit se instala como algo distinto, logrando que su protagonista reclame un carácter propio y único respecto de su sucesor Frodo y haga finalmente sentido el nombre “El Hobbit”.