[Recap] La Leyenda de Korra, Temporada Final

Villanos moralmente complejos con ideas políticas justas pero metodologías violentas y totalizantes es uno de los rasgos distintivos de la franquicia avatar. La Leyenda de Korra ha sido particularmente elocuente en relación a cómo los distintos proyectos políticos se miden tanto en contenido como en forma, y durante esta última temporada (llanto) el ejemplo más claro de la delgada línea que separa al héroe de su enemigo lo encarnan Kuvira (la gran unificadora) y el heredero al trono del Reino Tierra, Wu.

Kuvira no tolera el crimen.
Kuvira no tolera el crimen.

Durante los 3 años de convalecencia de Korra, el mundo debió buscar nuevas formas de sobreponerse a la crisis que golpeó tanto a Ciudad Capital como al Reino Tierra. El team avatar se dividió para ayudar con la reconstrucción, pero líderes como Kuvira también hicieron su aparición. La gran unificadora logró mejorar las condiciones de vida en las provincias más olvidadas del Reino -y por qué no decirlo, las más castigadas por la ambición sin escrúpulos de la reina-, ganándose el apoyo de las bases y recordando la popularidad que alguna vez tuvo Sozin, pero al igual que él el precio para “compartir” la prosperidad de un grupo en ascenso es bastante alto, usualmente traducible en voluntarios para su ejército y recursos naturales.

Recurriendo al clásico I’m gonna make him an offer he can’t refuse cada vez que algún dirigente local se niega a las condiciones bajo las cuales Kuvira brinda ayuda y protección, ésta les recuerda la situación de absoluta precariedad en la que se encuentran, presentándose como la única alternativa para la sobrevivencia de dicha localidad. Todo mientras los líderes mundiales preparan la coronación de Wu, un adolescente aristócrata sin ningún liderazgo ni vocación por el servicio público. Figura emblemática de las contradicciones de la monarquía, crisis que ya se enunciaba con Aang en la serie anterior. Dejando a los habitantes del reino en la dicotomía de apoyar a una militar que ha trabajado por tres años en la reconstrucción y unificación del reino pero métodos poco ortodoxos y una clara agenda militarista (especialmente preocupante es su visión del progreso y en encuentro de “nuevas fuentes de energía”), y regresar a la estructura monárquica apoyando el gobierno de un niño criado con todos los privilegios de su clase y separado de la realidad.

Toph [fangirling intensifies]
Toph [fangirling intensifies]
Éste es también el conflicto que debe enfrentar Korra, quien apenas se recupera de las cicatrices dejadas por el veneno de Zaheer. Similar a las dificultades por las que pasaron Zuko y Aang al erradicar las colonias de la Nación del Fuego y descubrir lo muy arraigadas que estaban en varios de los territorios ocupados, el avatar tendrá que enfrentarse no sólo a la amenaza y el poder de Kuvira sino también a un pueblo que la respalda y le está agradecido.

Pero también le han otorgado tiempo a los guiños para los fans, la aparición de Toph en toda su gruñona majestad ha sido uno de los momentos más emotivos de esta temporada. El reencuentro de una amistad que efectivamente trascendió el límite físico de la vida, Toph se convierte en la guía espiritual que ayuda a madurar al avatar -nuevamente- y reconciliarse consigo misma, pero sobretodo, que le enseña que también debe aprender de los enemigos que enfrentó en el pasado pues sus ideales no estaban lejos de lo que el mundo necesita. Otro de los puntos importantes es la nueva nación de los nómadas aire, con Jinora, Kai, Opal, Ikki y Meelo desplegando sus nuevas habilidades y haciendo lo suyo para mantener el equilibrio del mundo.

Sólo 5 episodios y el tablero de Pai Sho ya está desplegado, pero las estrategias permanecen en secreto, los bandos aún están por decidirse. Como siempre un gusto estar frente a una serie que no subestima la inteligencia de sus espectadores, por jóvenes que algunos puedan ser, sino que hace un esfuerzo por plantear temas complejos y hacerlos convivir con el humor y la ingenuidad de sus personajes.