Estrenos: Sin City, A Dame To Kill For


Estrenos: Sin City, A Dame To Kill For

A casi diez años del estreno de su predecesora y nuevamente a cargo de Robert Rodríguez y Frank Miller, llega  Sin City : A Dame To Kill For que opera simultáneamente como precuela y como secuela de algunos de los arcos comprendidos en la primera. A los ya conocidos Jessica Alba, Bruce Willis, Mickey Rourke y Rosario Dawson se suman entre otros, Josh Brolin, Eva Green y Joseph Gordon-levitt.

You know nothing, Johnny.
You know nothing, Johnny.

Comenzando con un desmotivado Marv en busca cualquier excusa para romper la monotonía y partir algunos cráneos, los desdichados de turno son un grupo de sádicos niños ricos sobre quienes cae todo el rigor de la ley que la gente de Old Town es capaz de entregar. Y así damos paso a un nuevo paseo por las atrocidades de una ciudad maldita, esa ciudad  que -en palabras de Nancy-  soils everybody, un viaje que nos reencuentra con la misma violencia protagonizada por los miserables de siempre, víctimas de los mismos vicios testosterónicos que gobiernan en ese espiral de decadencia que llaman orden social.

Entre sus fortalezas están Josh Brolin, quien aparece con mucha mayor propiedad interpretando a Dwight en los albores de su desorden de personalidad y Ava (Eva Green), la mujer que opera como catalizador del mismo y que a través de su perfección estética, potencia sexual y voluntad destructiva nos recuerda lo mejor de esos antiguos dioses belicosos que solían torturan los espíritus de los hombres sobre la tierra, por aburrimiento o por simple diversión, antes del advenimiento del misericordioso Jesús. Y un temerario Johnny (Joseph Gordon-levitt), el bastardo que regresa para vencer en su territorio al hombre que lo abandonó completando la tragedia de David, que no obstante lucha contra Goliat, jamás podría derrotarle sin antes hacer arder la totalidad del sistema del que el gigante obtiene su poder.

Recuerda las veces la "Metrópolis" de Fritz Lang
Recuerda a veces la “Metrópolis” de Fritz Lang

Pero la futilidad y la tragedia aparecen con menor fuerza en esta nueva entrega, parece que Rodríguez está demasiado consciente del estilo que inauguró en 2005 y se pierde en sus efectismos en desmedro de la potencia dramática. Tristemente la historia que más sufre de la precariedad narrativa es la de la ex pequeña y flacucha Nancy, quien se encuentra sumida en el alcoholismo mientra asimila la pérdida de Hartigan y se arma de valor para cobrar venganza (aunque como bien dijo Kenshin, los muertos no quieren venganza), por fin Nancy adquiere voz propia para relatar la historia que le pertenece y asumir los costos de su transformación -que termina siendo una pálida versión de los Monstruos Invisibles de Palahniuk-, una historia a cuya resolución le falta la potencia que su lugar dentro del relato general le exige.

Una película que nos recuerda los aciertos de la primera pero que carece de su fuerza, aunque absolutamente recomentable para ver en pantalla grande y apreciar con mayor rigor esa estetización exagerada de una violencia tan extrema que a veces parece ridícula, esa composición que coquetea con el cine negro y la novela gráfica, único estilo a través del cual es posible llevar a la pantalla las historias abyectas de Sin City.