Estreno: Saint Seiya La Leyenda del Santuario

Se acabó la espera para los fanáticos que han aguantado el hype estoicamente, como diría Dexter Morgan tonight´s the night, hoy se estrena en nuestras salas Saint Seiya La Leyenda del Santuario (o Los Caballeros del Zodiaco: La Leyenda del Santuario). Película que reúne a los caballeros de Athena en la cruzada contra el patriarca y el cumplimiento de la última voluntad de Aioros.

El dragón naciente de Shiryu, uno de sus puntos álgidos.
El dragón naciente de Shiryu, uno de sus puntos álgidos.

Como su nombre lo indica, se centra en el arco de las 12 casas del zodiaco durante el cual los caballeros de bronce se enfrentan a los caballeros dorados para devolverle a Saori Kido su legítimo lugar como la reencarnación de la deidad hija de Zeus. Sin embargo, hacer coincidir un relato tan amplio en 93 minutos supone grandes sacrificios respecto de la historia original, en esta ocasión Toei Animation prioriza el despliegue de técnico soportado en el CGI antes que la construcción y desarrollo de sus personajes -que como recordarán, ocupa un lugar amplio en el universo primero de Saint Seiya-, lo que resulta en una película con mucha acción y espectaculares secuencias de pelea pero sin generar demasiada simpatía con sus protagonistas, al menos no para un público que no esté familiarizado con las backstories de cada uno.

Con un breve flashback introduce la historia de Aioros y su intento por salvar a la pequeña Saori, para luego pasar a su encuentro con los caballeros de bronce y la necesidad de visitar el santuario para destituir a la ursurpadora y descubrir la verdad detrás del comportamiento del patriarca. La obstinación y lealtad de Seiya junto a la confusión y posterior coraje de Athena son sus ejes principales, reforzando ese espíritu inicial centrado en el valor de la amistad, la fe, la fuerza de voluntad y importancia de trabajar por la paz que bien recordamos.

No se preocupen, Shun se reúne con su hermano.
No se preocupen, Shun se reúne con su hermano.

La animación amplía el impacto de las técnicas de nuestros caballeros, siendo el dragón naciente de Shiryu una de las más bellas, también el diseño de las armaduras, los escenarios y los personajes en general. Del mismo modo se nota un intento por “actualizar” el look general de la franquicia, lo que se nota en todos los puntos antes mencionados, con una estética más contemporánea alejada de la nostalgia de su raíz mitológica, más cercana a las tecnologías digitales e incluso la moda urbana, aun cuando ese humor gestual y exagerado propio del anime choque con esta nueva visualidad.

En su intento por conciliar el peso de la franquicia en la generación que creció con ella y encantar a un nuevo público, la película hace sus merecidos guiños a los aspectos más icónico de Saint Seiya por un lado, y por otro, le resta peso dramático a la historia y agrega humor y liviandad adolescente a la personalidad de los caballeros, cosa que sólo es posible al omitir -también por la premura- sus pasados. Tristemente, la mejora de los escenarios y la espectacularidad de las batallas no compensa su acorte y en algunos casos omisión (sí, varios de los caballeros dorados se reservan sus habilidades), aunque interesante lo que ocurre con Milo. En este sentido, da ganas que abarque menos hitos históricos para que los conflictos y sus personajes respiren más y se nos presenten con más rigor, particularmente considerando a aquellos que desconocen la original.

Ikki y su look tipo Crows Zero.
Ikki y su look tipo Crows Zero.

El resultado es una película entretenida pero inconsistente, capaz de despertar nuestra nostalgia y deleitarnos con los meteoro pegasodragón naciente, cadena de andrómeda y ejecución de aurora -sumado a que contamos con casi todas las voces que doblaron la serie para latinoamérica- pero que se queda corta en el desarrollo de personajes y la integridad del relato. Además, posee un tono no sólo menos dramático sino que bastante menos violento, salvo por un largo plano del rostro de Afrodita y la crueldad de Saga, carece de dos de los factores que más emblemáticos de Saint Seiya, la tensión homoerótica y los infinitos litros de sangre en las venas de nuestros caballeros.

Por eso, si va verla para revivir recuerdos lo más probable es que lo pase bien con las mejoras y los guiños pero que se le haga insuficiente pues se trata de una película -que como pasó también con DBZ La Batalla de los Dioses– más orientada a un público preadolescente.