En Streaming: Beyond The Grave (Porto dos Mondos)

Más allá de la Tumba o Porto dos Mondos (2010) es el primer largometraje del director brasileño Davi de Oliveira Pinheiro, la que tuvo una buena recepción en festivales afines y califica para muchos dentro del cine de culto y que además se encuentra disponible en Netflix. Definida por su autor como “un film de terror de arte”  la película le da un giro a la mitología zombie, reflexionando sobre la vida, la libertad de escoger cómo vivir tus últimos momentos y la pertenencia a uno mismo, en un mundo acechado por el mal.

Una bonita forma de usar  la luz.
Una bonita forma de usar la luz.

Su contexto es el de  un mundo post apocalíptico devastado por la epidemia zombie, en el que un oficial de policía vaga en busca del “Caballero Oscuro” (una suerte de demonio que posee el cuerpo de a quienes asesina y al que se le puede conjurar con cierto ritual) que durante décadas ha sido responsable de miles de muertes. En su viaje encuentra a otros igualmente sedientos de venganza pero también a sobrevivientes que no hacen sino mantenerse con vida lo mejor que pueden. Hasta acá nada que salga de los cánones del género, pero conforme avanza la historia el énfasis en el escenario “apocalipsis zombie” se pone en el primero de los conceptos introduciendo elementos propios de la cosmovisión cristiana.

De Oliveira deja claro en los seis primeros minutos de película en qué consiste su mirada de autor, con una secuencia que transcurre sin diálogos -solo un monólogo en japonés de uno de los antagonistas- y que corresponde a la presentación de su protagonista, “El Oficial”, quien enfrenta a un ramillete de bandidos clásicos, en una suerte de collage entre los personajes típicos del western, guerreros samurái y lo más importante, una especie de Cangaceiro (hombres que vivían en bandas armadas ilegales en el nordeste de Brasil durante el siglo XIX). Y con dicha escena inicial se instala de forma definitiva que lo que estamos viendo no es, ni será, una película de terror dentro de los códigos habituales de representación, pues de aquí en adelante el carácter esotérico y místicos de la película cobra cada vez más relevancia.

Con un toque de Night of the Living Dead.
Con un toque de Night of the Living Dead.

Con actuaciones muy teatrales y con una construcción visual de personajes muy ligados a la cultura norteamericana, complementados con las raíces latinoamericanas del folklore brasileño, los personajes van aportando a la construcción de una atmósfera esotérica y amenazante que se ven totalmente reforzada por el tratamiento audiovisual; los movimientos de cámara, la fotografía y el montaje, refuerzan evidentemente lo que el director llama “film de terror de arte”. Y es el uso poético del lenguaje audiovisual el que parece rememorar a veces a sus predecesores, aquellos que en la década del 60 realizaban un cine que constantemente recurría a metáforas visuales y con una composición casi pictórica de sus cuadros, cuestión que a ratos nos recuerda a Jodorowsky.

En conclusión, una película que a pesar de poseer un evidente interés por la originalidad y la reflexión, del que definitivamente emana la identidad del director, no logra generar el terror que uno espera de una producción de este tipo, pero sin embargo el ímpetu está ahí y la preocupación por utilizar todos los recursos cinematográficos a su favor, se agradece.