Esta semana llega a nuestros cines Love Punch, comedia romántica que narra el reencuentro de una pareja separada por la inmadurez de la juventud pero que tienen la oportunidad de reconciliarse ahora que el nido está vacío. Protagonizada por Emma Thompson y Pierce Brosnan como Kate y Richard, una ex pareja de profesionales exitosos que han decidido darle una oportunidad a la lucha de clases para recuperar lo que les ha sido legítimamente arrebatado por las indolentes normas del capitalismo, y de paso arreglar su agrietada relación.

Kate y Richard van a combatir el crimen a Francia.
Kate y Richard van a combatir el crimen a Francia.

Con un pie en el idílico tiempo de la jubilación, Richard es golpeado por la devastadora realidad al enterarse que su pensión -y la de todos sus compañeros- ha sido robada por algún inescrupuloso y joven empresario primermundista (más o menos como todos nosotros en este lado del mundo). Tragedia que le ofrece la posibilidad de tomar las riendas de su propia vida, darle la espalda al aburrimiento y a la monótona rutina del club de golf y embarcarse en una aventura de todo o nada, viajar a Paris y recuperar lo que les ha sido robado, todo en compañía de una temeraria y decidida Kate.

Una comedia ligera, en la que la injusticia social se convierte en excusa para arreglar problemas individuales, con un casting de lujo que logra recrear lo confusa e inquietante que puede ser la madurez, una reflexión refrescante considerando la sobreexplotación que el género ha hecho sobre la imprudencia adolescente. Pero también, una película sobre gente blanca atormentada por alergias domésticas y el terror de la jubilación, etapa en la que eres liberado de los grilletes de la producción y puedes por fin retirarte y hacer lo que te plazca, pero aterradora en tanto en una vida de esclavitud y servidumbre has pasado cero tiempo pensando en quién eres y qué es exactamente lo que quieres hacer con tu vida.