Full Review: Hemlock Grove Segunda Temporada

Hemlock Grove es probablemente la serie más extraña dentro de las producciones originales de Netflix y, considerando que su rareza crece con cada episodio, es también una de sus apuestas más arriesgadas. Una serie que mezcla el terror adolescente y de criaturas sobrenaturales con situaciones altamente perturbadoras que implican diversas e imaginativas formas de morir, razón por la que su nicho está en un público altamente resistente cuya barrera de tolerancia a la violencia está muy lejos que el estándar.

Roman lucha contra sus impulsos de upir.
Roman lucha contra sus impulsos de upir.

Razón por la cual Hemlock Grove es una serie de primeras impresiones, posiblemente diseñada para un público cuya sensibilidad ha sido curtida por años de cine de culto y esos verdaderos desafíos a la cordura que genios como Miike nos han obsequiado. Lo cual no quiere decir, no obstante, que la serie esté a la altura de joyas como la Sonatine de Kitano o la Ichi The Killer del propio señor Miike, pero sí que en ella respira ese espíritu insano y que de cierta forma es una invitación a jugar -de pasajero oscuro a pasajero oscuro-, en este sentido Hemlock Grove es nuestra propia barbie mutilada en el refrigerador. Por lo que si usted intenta verla y fracasa, es mejor que busque alguna otra producción porque lejos de cobrar sentido y ofrecer resolución, la serie se desplaza en un espiral de sinsentido y brutalidad. Para el resto de nosotros, la serie simplemente hace explícito el salvajismo en el que se desenvuelven nuestras emociones en esa carnicería que llamamos relaciones interpersonales, y esta segunda temporada es particularmente abundante en los tormentos interiores de nuestros protagonistas.

Como les comenté anteriormente, en una situación bastante forzada Peter retorna a Hemlock Grove y es inevitablemente reunido con Roman (que eventualmente le perdona el haberlo abandonado en mitad del duelo por la muerte de Letha) con quien continúa teniendo visiones comunes, en esta oportunidad deben descifrar el misterio que rodea a una ola de infanticidios. Pero un tercer personaje se suma a la mezcla, Miranda, una extraviada chica que luego de un misterioso accidente de auto llega a las vidas de Roman y Peter por separado, pero que eventualmente los guía en el camino de vuelta del uno hacia el otro, además de jugar un rol fundamental en la actual situación tipo Rosemary en la que vive Roman luego de descubrir su paternidad.

Miranda (Madeline Brewer) se une a pandilla
Miranda (Madeline Brewer) se une a pandilla

Por otro lado, Olivia también enfrenta su momento de debilidad estando aún convaleciente de los ataques sufridos a manos de su hijo en la temporada anterior hasta que es forzada a tomar una decisión respecto de quién desea ser en realidad, mientras Destiny comienza a tomar más protagonismo (sinceramente no sé por qué se tardaron tanto) y el final sugiere que será una activa militante del team Peter & Roman en la siguiente entrega. Pero sin duda los personajes que más ganaron en esta ocasión son Pryce, quién luego de aflojar el yugo en el que lo mantenía Olivia logra mostrar su lado más desalmado pero también llegamos a conocer parte de su emocionalidad adquiriendo profundidad gracias a una dualidad perfectamente interpretada por Joel de la Fuente. Asimismo, Shelley (ahora interpretada por Madeleine Martin) ha encontrado su propia voz -literalmente- y ha adquirido heridas de guerra que determinarán quién será para su hermano y para el futuro de los Godfrey en el futuro.

En conclusión, una temporada que sigue el ánimo de su protagonista y deja de lado los conflictos de identidad apropiándose de su rareza y exhibiéndola con orgullo. Rareza que incluye psicóticos soldados de Dios, lactancia espontánea (muy a lo Visitor Q), bebés que se anuncian el apocalipsis, una nueva bestia que agregar a la fauna, personas que pierden el corazón y sustanciales avances en la cercanía entre Peter y Roman. Una temporada en que la masacre externa es sólo comparable con el dolor interno, un punto en el que el trabajo de Bill Skarsgard sobresale representando la lucha de Roman contra su propia naturaleza y al final, abrazándola por el bien de aquellos a quienes ama, pasando de hombre de lata a mártir de la causa, hito clave en los eventos que vendrán ahora que una nueva amenaza se ha mostrado.

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