Estreno: Sailor Moon Crystal, Acto 1

Ya comienzan a conocerse las primeras impresiones del tan esperado debut de Sailor Moon Crystal, reboot del clásico noventero que contará con 26 episodios y también, con el regreso de Kotono Mitsuishi en la voz de Serena (o Usagi, en realidad). Un  estreno que si bien hace notar su holgado presupuesto, muestra claras señalas de su cercanía con el manga pero que también introduce pequeñas modificaciones que hacen notar que se trata de un producto con personalidad propia.

A veces distrae tanta pulcritud del dibujo.
A veces distrae tanta pulcritud del dibujo.

Un episodio que nos recuerda ampliamente a su predecesor, algunos dirán que lo recrea casi plano por plano, pero notoriamente mejor animado, que enriquece -quizá en demasía- secuencias icónicas como la trasformación de Serena en Sailor Moon, haciendo gala de las mejoras técnicas que contemplan también una mayor riqueza de planos lo que agiliza el ritmo, y que no obstante se apega mucho más al manga. Y que desde el comienzo introduce los orígenes de la princesa de la luna, de forma sugerida por supuesto, con un tono casi mitológico lo que nos lleva a pensar que será una serie consciente del lugar que ocupa la franquicia en nuestro imaginario cultural, apropiándose de esa condición casi mitológica para engrosar lo que vendrá después, prueba de lo cual es también el cómo van develando a nuestros protagonistas de a poco en un episodio que tarda en mostrarnos el rostro de Serena, también el de Mamoru (el emblemático Tuxedo Mask) y finalmente a Ami, a quien solo vemos de espaldas.

Por otro lado, Serena se presenta bastante más neutral de cómo la recordamos básicamente porque aquellas gesticulaciones exageradas y constantes sollozos que le eran tan propios se moderan en esta versión, lo que puede parecer una virtud para quienes le tenían poca tolerancia pero un vacío para aquellos que sienten que el valor del personaje está justamente en su ser una niña común y poco calificada  para luchar contra el mal y salvar al mundo constantemente. Además, el nuevo espíritu de esta Sailor Moon Crystal queda perfectamente expuesto a través de su opening y en su ending, el primero opera casi como una declaración de principios dejando claro que se trata de chicas fuertes y voluntariosas que no necesitan que nadie -ni siquiera un príncipe azul- les diga qué hacer, mientras que el segundo, más melancólico e introspectivo, tiene un tono mucho más emotivo.

Hay cambios también en el modo de mostrar sus ataques.
Hay cambios también en el modo de mostrar sus ataques.

Un estreno coherente con su condición de reboot pero que aprovecha las virtudes de formar parte del universo de las sailors scouts, aunque cada uno de quienes disfrutamos de Sailor Moon en su debido tiempo esperamos -a veces con terquedad- que sus nuevos derivados apelen a nosotros (a quienes somos hoy en día), del mismo modo como lo hicieron en el pasado, como si nuestra relación hubiese quedado congelada en el tiempo, sentimiento que hemos visto repetirse en otros casos, siendo el más cercano el de DBZ: La Batalla de los Dioses. Lo cierto es que el éxito la serie dependerá no sólo de si es capaz de reencantarnos sino sobretodo, de su capacidad para encantar a las nuevas generaciones, por lo que cualquier diagnóstico sería aún prematuro y no nos queda más que darle espacio para que juegue sus cartas y nos muestre, al igual que su llorona y aparentemente inútil protagonista,  de qué está hecha.

Sailor Moon Crystal estrena en esclusivo para latinoamerica en Crunchyroll