Review: Psycho-Pass

¿Se imaginan un futuro en que la ciencia pudiera explicar en términos biológicos qué es lo que nos separa de los criminales y por tanto, medir con toda confianza nuestras probabilidades individuales de convertirnos en uno?  Aislar los factores que causan los comportamientos de este tipo y ser capaces de prevenirlos evitando cientos de delitos puede sonar bastante reconfortante ya que ubica las responsabilidades más allá de nuestro control y nos ofrece la siempre brillante posibilidad de la rehabilitación. Pero no todo sistema es perfecto y en medio de las tensiones de éste se desarrolla Psycho-Pass.

Kogami, Akane y Ginoza
Kogami, Akane y Ginoza

Como adivinarán, dado que la ciencia nos ofrece las certezas que el sistema penal no, la policía es ahora administrada por el ministerio de “salud y bienestar” y la preservación del orden público así como los juicios y las sentencias son realizados por los “dominadores”, aparatos que -liberados de limitaciones humanas- miden nuestros psycho-pass, calculan nuestro “coeficiente de criminalidad” y ofrecen dos tipos de sentencias: la inmovilización momentánea o la aniquilación, es decir, o terapia o pena de muerte. Y justamente porque nuestro sistema penal considera no sólo la ejecución de actos ilícitos sino también nuestras intenciones (por eso la existencia de figuras como  el cuasi-delito o la defensa propia) es que una de las primeras fisuras que nos muestra el sistema es como la mayoría de las víctimas de crímenes violentos ven elevados sus coeficientes de criminalidad y pasan a ser tratadas como potenciales victimarios sin que se contemplen sus voluntades.

La efectividad, o mejor dicho, la virtud moral de un sistema rígido sustentado en la vigilancia absoluta vía constantes monitoreos es lo que comienza a cuestionarse la recién asignada inspectora Akane ya que debe lidiar con Kogami y Makishima, dos personajes que desafían limitaciones del sistema Sybil.  Pero también, Akane y su unidad deben combatir a una serie de criminales que sustentan sus actos en ideas extraídas de artistas y pensadores tales como Platón, Kierkegaard, Shakespeare, Philip K. Dick y por supuesto, Foucault.

Akane, el dominador y Kogami
Akane, el dominador y Kogami

Un animé interesante de ver pero que, no obstante, desilusiona con un final en el que se disuelven todas las resistencias que se habían estado construyendo a través de los crímenes que vemos para concluir que aunque abusivo, la efectividad de Sybil es preferible a una presunta anarquía. Aún así ya se anunció una segunda temporada.