Películas de los 80’s: The Breakfast Club


Películas de los 80’s: The Breakfast Club

Si hay algo que las películas de los 80’s hicieron bien, fue hablar de los jóvenes de manera honesta y considerada (tristemente no podemos decir lo mismo del cine de nuestro tiempo).  Y en este sentido, The Breakfast Club (1985) es una película de culto, dirigida por Jhon Hughes -y que a pesar de los estereotipos- logra resaltar el verdadero significado de la adolescencia en tanto “el que adolece”, una película que nos recuerda el por qué es una época particularmente terrible y muchas veces decidora.

Al final, las diferencias no son tantas.
Al final, las diferencias no son tantas.

Cinco alumnos sin nada en común se ven obligados a cumplir detención durante ocho horas en la biblioteca de la secundaria Shermer High. ¿El castigo? Escribir un ensayo sobre lo que creen ser, una pregunta bastante profunda que a esa edad es de hecho el gran enigma que determinara nuestro futuro. Y Hughes explora dicha premisa a través de una serie de mensajes indirectos: escritos en las paredes de la escuela, frases musicales, e historias personales que hacen que la película se gane nuestro respeto.

Si bien al comienzo, el trabajo de los personajes parece tosco y maqueteado, cuando se nos enseña a los protagonistas : el típico chico criminal rebelde Jhon;  la extraña y “chiflada” Ally que no abre su boca más que para gritar incoherencias y hacer sentir incómodos a los demás; Claire,  la típica niñita “”bien”” (sí, con todas las comillas que quieran) y su contraparte masculino Andrew, el atleta; y el indiscutible cerebrito del lugar Brian.  Es la propia dinámica del grupo lo que permite profundizar en los mismos, agregándoles matices, pues obligados por en encierro descubren que no son tan distintos como creían serlo.

¡Oh, la prisión!
¡Oh, la prisión!

Es así como, aun con sus generalizaciones, nos permite reflexionar sobre varias cosas, muchas de las cuales tenemos más que naturalizadas. Principalmente,  sobre un sistema educacional basado en la competencia y el castigo que obliga a los más jóvenes a participar de ciertos nichos sociales que les permitan incorporarse sin problemas a la sociedad, sumado a esto, la presión de los padres quienes, enceguecidos por hacer que sus hijos se vuelvan ciudadanos útiles, olvidan que son seres distintos con sus propias expectativas y deseos (o de lleno, esos padres que no consideran a sus hijos más que piezas para mover o instrumentos para conseguir estatus futuro).

En fin, una película que nos recuerda nuestro propio padecimiento adolescente. Como no sentir, por ejemplo, que llevamos parte de Ally, Brian y Jhon dentro nuestro (como es mi caso). En sí esta cinta, siendo muy propia de la idiosincrasia Norteamericana, logra traspasar ciertas fronteras y nos habla de una generación que entiende que están cumpliendo un rol, que ese rol tiene limitaciones sociales y que es solo en el espacio de lo “defectuoso” y lo “incorrecto” donde sus diferencias pueden ser olvidadas.