Serie Estreno: Rosemary’s Baby Parte II

Como les comentaba anteriormente, dos son los episodios que componen el remake de Rosemary´s Baby protagonizado por  Zoe Saldana y Patrick J. Adam. Una miniserie que, no obstante intenta traer al presente la traumatizante historia de Rosemary, cae en ciertos gestos forzados y no logra recrearla convincentemente, sin mencionar que está muy lejos de provocar lo que su homónima de 1968.

Rosemary debe asistir a muchos más funerales en este remake.
Rosemary debe asistir a muchos más funerales en este remake.

En esta segunda parte, las sospechas de «Ro» (como la llaman tiernamente su devoto esposo) se hacen insostenibles, al punto que por fin se anima a usar el viejo y confiable google,  aunque el grueso de su investigación descansa en un misterioso libro con el que se tropieza en el pasillo secreto que descubre en su habitación. Como adivinarán, con lo avanzado de su embarazo pocas son sus opciones y eventualmente regresa al cautiverio en que Guy y los Castevet la han mantenido desde el comienzo.

Por supuesto que, al contar con más tiempo, se puede dar el lujo de engrosar y matizar a sus personajes pero tristemente las inconsistencias empiezan a aflorar en tanto crece el esceptisismo de Rosemary. Principalmente porque forzados por la contemporaneidad, y al contrario de lo que hizo Polanski, nos muestran a una protagonista decidida a sobrevivir su tragedia (en esta versión tuvo un embarazo fallido antes de llegar a Paris), fuerte desde el comienzo, razón por la que resulta extraño creer que en pleno siglo XXI y ante un muy doloroso segundo embarazo sea persuadida tan fácilmente para permanecer en casa bajo los cuidados de Sapirstein. O sea, que desperdicia aquello que era su ventaja inicial creando más inconsistencias, pues en su intento por complejizar a sus protagonistas los sobreexplica al punto de volverlos inverosímiles y apáticos

El gran final.
El gran final.

 

 

Finalmente, una serie que pudo ir bien y que incluso tomó buenas decisiones pero que falló al intentar explicar el origen y las causas de nuestros vicios, en vez de mostrárnoslas (un buen ejemplo de como a veces menos, es más). Pues todos sabemos que nada hay más aterrador el el mal por el mal y nuestra incapacidad para aprehenderlo en su completitud, pues es lo que nos vuelve incapaces de anticiparlo.