Review: X-Men Days of Future Past


Review: X-Men Days of Future Past

Diversas y abultadas han sido las expectativas levantadas por X-Men: Days of Future Past, uno de mis dos estrenos más esperados del año (el otro es, por supuesto, la segunda parte del live-action de Rurouni Kenshin) que para nuestro alivio, hereda mucho de la consistencia de su predecesora aún cuando son varios los elementos y personajes que se suman a la mezcla.Mystique nos muestra sus nuevas habilidades marciales

Mystique nos muestra sus nuevas habilidades marciales

Bastante más explícita que las anteriores, su sola secuencia inicial es un vistazo al verdadero horror de un futuro marcado por la tan temida y anunciada guerra entre humanos y mutantes, la misma que tiene a estos últimos al borde la de extinción, forzados a utilizar su último recurso: enviar a Logan a la década de los 70’s con la misión de convocar la ayuda de los aún jóvenes Erik y Charles, únicos capaces de evitar que Mystique cometa un error que le permitirá a la humanidad crear el arma más letal que hayan enfrentado.

Retomando la idea de las dos primeras películas de la saga, y como bien quedó establecido en X-Men First Class, los principales obstáculos no son tanto los políticos sino las pugnas internas que cada uno de sus protagonistas sostiene. Mini spoiler a continuación: En este caso, las de Raven, Erik, Logan pero muy especialmente, el duelo de Charles Xavier quien, luego que el ejército reclutase a muchos de sus alumnos y profesores para enviarlos a Vietnam, perdió lo último que le quedaba, su escuela. Y así como la entrega anterior se concentró en la tragedia de Erik y su itinerario de venganza, DOFP explora las heridas que la traición de su mejor amigo y la ida de su casi hermana le provocaron al corazón del profesor y como éste lucha por regresar de entre las sombras para persuadir a Mystique y asegurar el futuro de todos.

Beast dejó atrás el bullying
Beast también se ha reconciliado consigo mismo.

En este sentido, es ésta un película mucho más esperanzadora y con tendencia al final feliz (personalmente, me quedo con la tragedia y la indeterminación de la anterior) pero no sin antes exponer detalladamente cómo el don de Charles es también su tormento. Con pertinentes cuotas de humor, cuya máxima expresión descansa en toda la secuencia de QuickSilver, y sus bien trabajadas -es decir, no sobreexplotadas- secuencias de acción logra un extraño equilibrio que le funciona sorpresivamente bien, y digo sorpresivamente porque con tantos elementos no sería difícil perder de vista lo esencial.

Finalmente, gran parte de su mérito está en que a pesar de la intrincada trama y los múltiples acontecimientos le da espacio suficiente a su súper-cast para entregarnos lo mejor de cada personaje, la mayoría de los cuales aprovecha cada segundo de pantalla (todas las flores para Dinklage que fue capaz de entregarle densidad  a contrarreloj a uno de los peores villanos que hemos visto a la fecha). Un reto difícil en el que otros han fracasado, otros como Godzilla, que amarra a buenos intérpretes con diálogos melosos y comunes. Una película que, como dice la canción, mezcla lo mejor de dos mundos dándose el lujo de presentarnos nuevos personajes y aún así mantener la tensión, el equilibrio y la empatía hacia sus protagonistas y que por fin llega a nuestras salas el próximo 22 de Mayo.