MiniReview: La Grande Bellezza


MiniReview: La Grande Bellezza

Dir. Paolo Sorrentino

Llega por fin a las salas nacionales la más reciente ganadora del Oscar a Mejor Película Extranjera – la decimocuarta cinta italiana en conseguir este logro (siendo Italia el país más galardonado en la categoría, seguido por Francia con 12, y muy de lejos por España, con 4. Para qué hablar de Chile, que consiguió su primera nominación recién en 2013 con ‘No’, y perdió ante ‘Amour’).

Jep Gambardella (Toni Servillo) y la exuberancia.
Jep Gambardella (Toni Servillo) y la exuberancia.

La Grande Bellezza es inconfundible y orgullosamente europea –y esto puede ser un problema para muchos de quienes se declaren enemigos acérrimos del cine del Primer Mundo, cualquiera sea el motivo (que por lo demás, no puedo llegar a entender a cabalidad). Es un relato que contrasta en la pantalla la “decadencia” romana con puntuaciones de belleza de todo tipo y escala –desde el Coliseo, pasando por una fiesta concurrida por cientos de personas, hasta un grupo de niños jugando en el patio de un colegio de monjas-. Apropiadamente, Sorrentino filma la película con un ojo experto y enérgico, creando continuamente imágenes que no tienen mucho que envidiarle a Terrence Malick – y construye una narración que si bien puede ser un poco intelectualoide, también exuda ideas inmortales como el encontrar la belleza no sólo en la grandilocuencia de la Roma mítica, por ejemplo (que muchos de nosotros quizá nunca lleguemos a ver), sino en momentos mínimos y pasajeros, como la risa de esos mismos niños que juegan, e incluso, encontrarla en la “decadencia”, y hace esto a través de la mirada de Jep Gambardella, sexagenario escritor habituado al estruendo colorinche y vacío de la vida nocturna romana. Después de todo, es nuestra propia decadencia, nuestra propia vida, imperfecta, resquebrajada, desnivelada, a veces excesivamente ruidosa y otras demasiado silenciosa – y quizá lo que Sorrentino nos quiere decir, al fin y al cabo, es que no existe esa decadencia propiamente tal. Por ello las comillas. La belleza, cuando es encontrada, es grande siempre.