Continuando con nuestro especial es el turno de revisar la segunda parte de la franquicia, recuerden que pueden participar de nuestro concurso aquí, también a cargo de Bryan Singer esta X-Men (2003) o X2 aborda el conflicto de una eventual guerra secretamente articulada por coronel Stryker y que pone a los X-Men y a Magneto a colaborar juntos por la supervivencia de los mutantes.

Las convicciones del profesor son puestas a prueba.
Las convicciones del profesor son puestas a prueba.

Y si en la entrega anterior el argumento giraba entorno a conflictos internos como a la aceptación de la propia identidad y la necesidad de pertenecencia, en esta ocasión se priorizan los conflictos externos, en cuestiones políticas con un villano que nos recuerdo lo peor de nuestra historia. El coronel Striker -científico militar- quien, cual Mengele, ha sido capaz de intrumentalizar la vida misma y realizar una serie de experiementos en mutantes como Wolverine pero sobretodo, el verdadero horror está cuando vemos lo que le ha hecho a su propio hijo, Jason. Un hombre que, cegado por la ira que le provocó la muerte de su esposa, pasa de querer encontrar la cura al problema mutante a simplemente optar por el genocidio como la “solución final”.

Aún cuando se devela por fin el origen de Wolverine y algunos de sus secretos nos son anunciados, la película se centra en la ambivalencia de los propios humanos y el cómo el temor y el odio los orillan a cometer toda clase de atrocidades. Pero finalmente lo que prima es el discurso por la integración y mutua colaboración, como bien concluye el propio profesor Xavier, se trata de un enfrentamiento severo que generó pérdida para ambos bandos pero que más importante aún es el llamado a la unidad antes que la completa aniquilación, porque al igual que concluyó Yoshua el final de WarGames, el único modo de ganar el juego de guerra es no participar en lo absoluto.