Películas de los 80’s: The Goonies

Si me pidieran que nombrara las películas ochenteras que marcaron mi infancia, The Goonies (1985) definitivamente estaría dentro de los primeros lugares. Dirigida por Richard Donner, engloba todo lo que una película de aventura necesita: acción, romance, humor, villanos y fantasía, con todo lo cual logró grabarse en nuestras memorias y hacernos recordar por siempre la épica búsqueda del tesoro de los pequeños autodenominados “The Goonies” quienes, ante la amenaza de la construcción de un campo de golf sobre “Los muelles de Gooon” -los que ha sido su vecindario durante todas sus vidas-, ven en esta aventura la única posibilidad para poder recuperar aquello que les pertenece; su hogar.

Samwise "The Brave" dando instrucciones a sus fieles goonies
Chibi Samwise «The Brave» persuadiendo a sus fieles goonies a la aventura

Mikey (Sean Astin o nuestro querido Samwise), decidido a encontrar el tesoro del otrora infame pirata «One eye Willy», emprende el viaje junto a sus inseparables goonies: Mouth, Chunk y Data, mientras los Fratelli, una conocida familia de estafadores, los siguen de cerca aunque como en todo clásico de los 80’s, el verdadero villano es el dueño del proyecto inmobiliario que arrasará con el hogar de los goonies sin remordimientos, basándose en su moral socialmente aceptada del empresario emprendedor. Aunque también cuenta con muchos de los artefactos que hoy nos resultan un fetiche, así, las constantes aluciones a la cultura pop de los ochentas impresa en su mundo es evidente, el televisor de los Walsh sintoniza a Cindy Lauper, la comida chatarra, el amor por la tecnología en el no tan metafórico personaje de “Data”, la referencia a Superman, etc.  

Larga vida a Sloth
Larga vida a Sloth

Lo cierto es que tras el fantástico cuento del tesoro pirata, lo que vemos es una batalla moral de parte de los más pequeños del barrio por defender lo poco y nada que les pertenece, una resistencia que proviene de su “inocencia”, la misma que los hace actuar por ese millonario milagro que los ayude a lograr su noble objetivo. Así como los cuentos de hadas originales –no los de Disney- esta película nos muestra niños enfrentados a problemas de adulto, donde el mundo no los trata precisamente bien y donde a pesar de todo el humor que nos pueden traer sus personajes, siempre recordaremos el aterrador momento en que la madre de “Los Fratelli” amenaza a Chunk licuando los tomates y advirtiendo que lo próximo en moler serán sus manos, o cuando le confiesa a su hijo Sloth que la causa de sus malformaciones son el que lo dejó caer un par de veces cuando era un bebé.

En resumen, un clásico e imprescindible de la década -disponible en Netflix- con una muy prometida  secuela que no se ha concretado pero que esperemos que de hacerlo, honre el espíritu con el que fue concebida su predecesora.