Películas de Mierda: The Cell

Dos acotaciones: una, la traducción correcta del título en países hispanoparlantes no es La Célula (no me puedo imaginar qué relación tendría este título con la película en sí), sino La Celda; y segundo, honestamente no creo que se trate a secas de una película de mierda. Eso según mis muy vilipendiados criterios de corazón de abuela, y aunque el propósito de esta sección sea precisamente el revisar cintas que a pesar de su bajo nivel son recomendables por alguno u otro motivo (la mayoría de las veces, humorísticos, el mayor y al mismo tiempo más bajo nivel aspiracional de una mala película), me parece que la presente merece tanto basureos como uno que otro reconocimiento a regañadientes.

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Pero siendo ésta la sección que es, digamos las verdades evidentes primero: qué mala copia de El Silencio de los Inocentes. Jennifer López vendría siendo la versión descuento de Jodie Foster en una historia que calca desvergonzadamente la matriz de la cinta de Jonathan Demme con resultados que sólo confirman la obra maestra que es El Silencio…: en una carrera contra el tiempo, López debe averiguar el lugar en donde el asesino de turno, Carl Rudolph Stargher (esquizofrénico en coma, reminiscencia de Buffalo Bill), mantiene escondida a su última víctima antes de que ésta caiga presa de un sistema automatizado de tortura que termina ahogándola en un cubículo de agua. Y la versión de La Celda de Hannibal Lecter no es otro asesino icónico, elegante y laberíntico que debe ser descifrado, sino el intrincado diseño de la propia mente de Stargher – todo en una especie de trama pre-Inception en que López cuenta con un dispositivo que le permite ingresar a los inconscientes de la gente. Así, debe ingresar en la mente del propio Stargher y lograr descifrar las pistas que la llevarán hasta la tan preciada información del paradero de la chica.

Pero como Tarsem Singh, el director de la cinta, no es un completo iletrado en materia narrativa, compensa las toneladas de falencias que tiene por un lado con un sorprendente bagaje de conocimiento en arte contemporáneo que usa para diseñar los rincones de la mente de Stargher – gratuito, dirán muchos, pero efectivo al fin y al cabo. Recurriendo al imaginario de artistas como H.R. Giger, Damien Hirst, y Odd Nerdrum entre otros (además del sublime diseño de vestuario de la muy extrañada Eiko Ishioka, fallecida en 2012), Singh produce imágenes bellas y perturbadoras que bien podrían funcionar como una película completamente aparte del bodrio en el que están insertas. Pero en la mezcla final, son el punto cúlmine de una experiencia que, si bien amarga, contenta a medias por la frescura de su propuesta, si es que no por la ocasional digresión en lo absurdo – como López vestida de Virgen María.

PD: La que sí es con toda propiedad una Película de Mierda es su desafortunada secuela, hecha directamente para DVD, The Cell 2 (2009). Una joya del mal gusto y de todo lo que puede salir mal en la vida.