Películas de los 80’s: Poltergeist

Cuando era muy niña me tocó ver hartas películas de terror -gracias a la amplia colección de VHS’s de mi tío y a que no existía parental control- y Poltergeist fue una de las que más me marcó. Por aquel entonces mi pequeña cabeza era mucho más permisiva con los FX’s y ésta fue una de las pocas películas que de verdad me asustaron, particularmente, por lo terrible que era ver cómo una niña un poco más pequeña que yo tenía una comunicación tan fluida con los espíritus del otro mundo.

Uno de los espíritus iracuendos
Uno de los espíritus iracuendos

La razón por las que Poltergeist (1982) es un clásico y la franquicia continúo por varias películas más (aunque su éxito fue disminuyendo) no solo tiene que ver con que Steven Spielberg la produjera, sino porque contiene todos los puntos álgidos del cine de terror de espíritus y posesiones y le agrega unos cuantos nuevos elementos que combinados generan una atmósfera genuinamente aterradora. En el caso de esta primera entrega, tenemos a una familia feliz -salvo por Dana y la amargura inherente a la adolescencia- que planea construir una piscina en el patio de su nueva casa pero junto con las excavaciones comienzan a ser atormentados por una serie de “eventos sobrenaturales” conducidos por los espíritus iracundos de aquellos que estaban enterrados bajo la propiedad, porque sí, el emprendedor avaro que construyó las viviendas lo hizo sobre un cementerio.

Pero lo cierto es que no deja de ser una película de los 80’s, con todo su encanto, y contempla árboles que secuestran niños, payasos satánicos, papás que fuman sustancias ilícitas en el dormitorio y tantas cosas propias del cine de aquella década, en especial, esa brutal honestidad para tratar a los personajes y sus relaciones y la ironía que se produce entre la excesivamente perfecta familia al comienzo y su terrible desenlace. Aún así, tiene escenas realmente perturbadoras que están muy bien construidas como la clásica en que Carol Anne presencia la llegada de los espíritus a su casa mientras el resto de la familia duerme y que se corona con la niña advirtiéndonos que “There´re here” (¡ya están aquí!).

Carol Ann haciendo el primer contacto
Carol Ann haciendo el primer contacto

Y por último, no olvidar que se encuentra entre las películas malditas de la historia del cine por la terrible enfermedad que terminó con la vida de la pequeña Heather O’Rourke en 1988, cuestión que espanta a los supersticiosos y nos intimida al resto. Sin duda un clásico y una imprescindible del cine de terror de todos los tiempos, portadora de algunas de las imágenes más icónicas del género.