Alabama Monroe o The Broken Circle Breakdown

Alabama Monroe se sitúa entre aquellas películas en las que la música es constitutiva de la historia -sin ser musicales, necesariamente- y que además logran un equilibrio exacto entre emoción y narrativa, tal como antes lo habían hecho Walk the Line y Once y como ocurre con Inside Llewyn Davis, lo último de los hermanos Coen.

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La película, dirigida por Felix van Groeningen y nominada a mejor película extranjera en los premios Oscars, resume en una historia de amor todos los matices de las complejas emociones humanas de una manera sutil y progresivamente dramática. Narra la historia de una pareja belga compuesta por una tatuadora y un cantante de Bluegrass y admirador del estilo de vida norteamericano, cuyo romance peligra ante la enfermedad que aqueja a su pequeña hija.

Así, Alabama Monroe nos envuelve en un trabajo en el que montaje, guion y música están íntimamente entrelazados en un vaivén de escenas y momentos en la vida de esta pareja que nos expone los distintos estados de la relación. El bluegrass  y la música country en su estado más puro son el hilo conductor para esta historia que conforme es alimentada por la intensidad interpretativa de las canciones que se vuelven cada vez más dramáticas, imperfectas y desbordadas, interpretaciones hechas por los mismos actores (Johan Heldenbergh y Veerle Baeten) . 

La pequeña Maybelle
La pequeña Maybelle

El lenguaje cinematográfico de la cinta asemeja el de una composición musical, es a la vez rítmico, preciso, fluido y constante mientras que la historia es contada como un baile, donde los compases y ciclos de las escenas nos van entregando cada vez más información sobre este drama amoroso que nos plantea la pregunta ¿el amor todo lo puede?. Y al mismo tiempo, consigue una suerte de equilibrio entre una apasionada historia de amor y la desolación de lo finito.

Por último, trae a colación una lectura sobre la ciencia, la religión y la política, a partir de una crítica al doble discurso estadounidense. La película recoge dos momentos reales de la administración de G. Bush hijo que ejemplifican la contradicción más evidente del modelo capitalista actual, donde a raíz del veto del tratamiento de células madres a pacientes infantiles de cáncer terminal -en razón de la moral y religión cristiana- EEUU quita la posibilidad a cientos de niños de una posible recuperación, mientras que no escatiman en gastos para luchar contra el terrorismo alzando guerras en nombre de un gobierno “pro vida”. Contradicciones que nutren a este drama que sin duda vale la pena detenerse a mirar.