Metallica Through the Never

 Es hora de los placeres culpables, o no tan culpables en esta ocasión. Debo confesarles que Metallica: Through the Never no es una película para todos, no por razones muy elevadas ni por exclusividad, sino simplemente porque requiere el tener una predisposición a disfrutar de un buen concierto de metal intervenido por una historia mínima, además para aquellos que poseemos algo de fanatismo por la banda se nos abren diversos caminos de interpretación quizá más “profundos” que para aquellos que no.

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La cinta fue estrenada el 27 de Septiembre del 2013 (aunque llegó a nuestras salas el 24 de Octubre), fecha en que se conmemoró un año más de la muerte de Cliff Burton, el bajista original de la banda que murió en un accidente automovilístico en 1986. La historia es simple, Trip (Dan DeHann) un joven fanático que consigue trabajar para la producción del concierto como el chico de los mandados, es encomendado con urgencia a llevarle gasolina a un camión de la producción que quedó botado ya que en él hay algo MUY importante. Sin embargo, esta simple misión se transforma en algo mucho más grande y grave a medida que corren los minutos. Droga, alucinaciones, terror, adrenalina, violencia y un accidente de tránsito enlazados con la música y un concierto épico que entrecruza los hechos surrealistas que ocurren al joven con las letras de los mayores hits de Metallica.

Lo interesante, o bonito para mí, de esta película/concierto es que a pesar de que en una primera instancia la cinta parece ser un concierto grabado en vivo con mucha producción acompañado de una historia de delirio alucinógeno por culpa de las drogas que no parecen guardar ningún sentido entre sí, si le prestas real atención te das cuenta de que es la banda reflexionando sobre la música, la industria y la vida.

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La película no solo pone en movimiento una historia surrealista que vuelve visible las metáforas de sus propias canciones, sino que además hace del escenario, del montaje técnico, de los tramoyistas, la producción, el público y los instrumentos, parte de los personajes principales. La propuesta de ver una megaproducción como la que se nos muestra en el concierto, nos enseña cómo la banda se atreve a ocupar los distintos recursos para poder expresar su música donde lo técnico está al servicio del mensaje, siendo la realización de esta película el más claro ejemplo.

Curiosamente la película va construyendo un sentimiento de intimidad con el espectador que se potencia cuando Trip llega al camión al cual debe socorrer y se topa con un bolso estilo MacGuffin (del mismo tipo que aparece en Pulp Fiction) y aunque no se nos revela nunca que es lo que hay dentro, sabemos por la reacción de Trip que contiene algo muy importante y que debe hacer llegar ese bolso a la banda cueste lo que cueste. Finalmente, nunca sabemos que es lo que contenía el bolso y es acá donde se requiere de todo el fanatismo para intentar comprender: puede ser droga, puede ser un instrumento, puede ser cualquier cosa, sin embargo, me quedo con el gesto de la fecha escogida para su lanzamiento para interpretar su contenido tal como muchos otros fans: lo que llevaba el bolso puede ser el alma de Cliff Burton, la clave está en la canción final, Orión la cual Cliff nunca pudo tocar en vivo y que la banda toca en los créditos, después de que el bolso llega a destino y una vez finalizado el concierto. Lo cierto es que, de todos modos estuve una hora y media con los pelos de punta.