MiniReview: Cosmopolis

David Cronenberg – a quien recordarán por Naked Lunch, the Fly, eXistenZ, o la más reciente A Dangerous Method- regresa con Cosmopolis, basada en el libro del mismo nombre escrito por Don DeLillo, es difícil lograr transcribir a la pantalla el contenido psicológico de la novela de DeLillo -una excelente obra por lo demás- pero Cosmopolis demuestra una cosa Cronenberg  jamás rechaza un nuevo desafío es así como se embarca en esta película comercial y ambiciosa.

 

Cosmopolis
Cosmopolis

 

Eric Packer, de 28 años viaja en su limosina con un destino claro, cortarse el cabello, esa es básicamente la premisa de la película, pero también es más que eso es una obra que nos habla que aunque pensamos que tenemos en control nunca lo tenemos realmente, de como cuando tratamos de aislarnos del resto de todas formas terminamos interactuando del resto, y lo importante que es cortarse el pelo cuando es necesario; en este viaje Packer -interpretado por la superestrella(?) Robert Pattinson- se pasea por distintos estados, desde consultas médicas para descubrir su próstata asimétrica, hasta sexo y consultorías casuales, para salir de este pequeño microcosmos para intentar interactuar con su esposa, una extraña y amarga poetiza.

Cosmopolis

Con la fotografía de Peter Suschitzky su eterno colaborador, además de ser recordado por su trabajo en El Imperio Contrataca, Cronenberg crea un microcosmos dentro del pequeño mundo que domina Packer,  es una obra distinta a las que que Cronenberg nos tiene acostumbrados y hay que entenderla desde ese punto, un experimento -claramente comercial por la inclusión de Robert Pattinson como protagonista-, experimento sobre como tratar a los personajes, no como personajes sino como medios representativos de ideologías, y de como tratar de romper con estas ideologías a través de las indomable fuerza de la suerte y la naturaleza.

 

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